HALAGOS Y OLVIDO DE SU OSCURO PASADO


Muere, a los 97 años, el histórico dirigente comunista, Santiago Carrillo


Santiago Carrillo, en una imagen de archivo. Vídeo: EFE


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Redacción, 19 septiembre (CERES TV | Con información de LD)


El histórico dirigente del Partido Comunista de España (PCE) Santiago Carrillo Solares falleció este martes 18 de septiembre de 2012, en Madrid, a los 97 años de edad. Uno de sus hijos explicó que la muerte le sobrevino en casa durante la siesta.

El cadáver del político comunista permanecía a las seis de la tarde en el domicilio familiar, a la espera de ser trasladado a uno de los tanatorios de la capital de España.

Las fuentes citadas no supieron explicar cuál ha sido la causa última del fallecimiento, comentado únicamente la edad que tenía y que se encontraba muy cansado. Tras conocerse el fallecimiento la familia ha comenzado a recibir distintos testimonios de pésame por parte de amigos.

Carrillo estuvo por última vez hospitalizado el 17 de julio en el Hospital Gregorio Maranón a causa de un ictus.

Santiago Carrillo Solares nació en Gijón, Asturias, en 1915. Hijo de un destacado militante socialista, siguió inicialmente los pasos de su padre ingresando en las Juventudes Socialistas, de las que llegaría a ser secretario general en 1934. Trabajó como periodista en El Socialista desde 1928. En 1934 participó en la fracasada Revolución de Octubre en Asturias, por lo que pasó dos años en la cárcel.

En 1936 promovió la unificación de las organizaciones juveniles socialista y comunista, formando las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU); poco después ingresaba en el Partido Comunista de España (PCE), arrebatando así al PSOE su militancia juvenil; en 1937 entró en el Comité Central del PCE. Durante la Guerra Civil española (1936-39) fue miembro de la Junta de Defensa de Madrid. En este periodo se le acusa de haber decidido la política de persecución y muerte de miles de personas, que fueron masacradas de forma regular y planificada en Paracuellos del Jarama (Madrid), donde eran conducidas desde la capital por grupos parapoliciales que obedecían a la Junta de Defensa de Madrid.

César Vidal, autor del ensayo histórico Paracuellos-Katin (Libros Libres. 2005) muestra la responsabilidad de Santiago Carrillo en la matanza perpetrada por los republicanos en Paracuellos del Jarama en la que al menos 5.000 personas fueron brutalmente asesinadas. Otros libros también se refieren a Carrillo como el responsable de esos crímenes, cometidos tras pasar algunos de los detenidos por las tristemente famosas checas, comisarías irregulares y semiclandetinas donde los comunistas sometían a sus víctimas a interrogatorios y torturas.

Vidal sostiene que Carrillo aparece como responsable directo de las matanzas en la propia documentación soviética. Uno de los hombres enviados por Stalin a España, Dimitrov comenta en un informe que "un joven dirigente comunista se encarga de los fusilamientos en Paracuellos". Stepanov, otro de los agentes soviéticos, elaboró un completísimo informe sobre la Guerra Civil para Stalin en el que también aparece Carrillo como responsable de la matanza. Estos documentos que se pueden consultar en Paracuellos- Katin.

Al acabar la guerra marchó al exilio, desde donde siguió participando en la dirección del partido, sobre todo desde que, en 1960, sucedió a Dolores Ibárruri en la secretaría general. En sintonía con sus protectores soviéticos, decidió liquidar la resistencia guerrillera contra el franquismo y promover la idea de una «reconciliación nacional» (1956), así como expulsar del partido a los llamados desviacionistas de derechas (Jorge Semprún, Fernando Claudín…) en 1964.

Desde la invasión soviética de Checoslovaquia (1968), que Santiago Carrillo condenó, empezó a apartarse de las directrices de Moscú y a alinearse con el Partido Comunista Italiano de Berlinguer, en una línea de independencia conocida como eurocomunismo.

Al morir Franco en 1975, Santiago Carrillo hizo valer el prestigio y la fuerza que los comunistas habían alcanzado en la lucha en la clandestinidads: entró ilegalmente en España, se hizo detener -con una peluca que se hizo famosa- y fue liberado doce días después (1976), como preámbulo de la legalización del PCE (9 de abril de 1977), que fue uno de los pasos más importantes en la transición a la democracia. Previamente, Carrillo había impuesto al Partido una política de moderación y había ofrecido toda clase de garantías de comportamiento democrático y gestos conciliadores (como la aceptación de la bandera nacional española).

Desde las primeras elecciones democráticas (1977) fue elegido diputado por Madrid (reelegido en 1979 y 1982); pero los mediocres resultados electorales del partido y el goteo de abandonos de personalidades de talante 'renovador' llevaron a Santiago Carrillo adejar la Secretaría General en manos de un hombre más joven, Gerardo Iglesias, en 1982.

Previamente había impulsado el abandono de la ideología leninista (lo que provocó escisiones del partido por la izquierda, sobre todo en Cataluña); su actitud de creciente acomodo a la realidad le fue alejando incluso del marxismo, de modo que llegó a preconizar un acercamiento al Partido Socialista; el enfrentamiento con la dirección del PCE le llevó a ser expulsado del partido en 1986.

Con sus seguidores más fieles formó entonces un grupúsculo llamado Partido de los Trabajadores de España, que se fusionó con el PSOE en 1991 tras un total fracaso en las urnas. Él mismo, sin embargo, no dio ese paso, sino que se retiró de la política activa, manteniendo una audiencia entre la opinión pública como testigo lúcido de la lucha contra el franquismo, de la transición a la democracia y de la política española en general.

En sus últimos años, fue colaborador en las tertulia de 'La Ventana' (Cadena SER), conducida por la periodista Gemma Nierga. Santiago Carrillo fue un fumador empedernido hasta sus últimos años de vida.

LAS PRUEBAS CONTRA CARRILLO EN PARACUELLOS

Santiago Carrillo no es el único que tuvo responsabilidad en la matanza de Paracuellos del Jarama (Madrid) en otoño de 1936 (4.200 asesinados totalmente identificados) pero la investigación histórica que realiza César Vidal en Paracuellos-Katyn (Libros Libres 2005) aporta datos esclarecedores sobre la implicación directa de Carrillo en estos horribles crímenes. En el momento de la matanza, Carrillo era responsable de seguridad de la Junta de Madrid.

Vidal explica que "ninguno de los que supieron, en noviembre de 1936 lo que estaba sucedieron" tuvieron dudas sobre "la responsabilidad ejecutora" de Carrillo en la matanza. Entre los textos que apuntan en esta dirección destaca el del nacionalista vasco Jesús de Galíndez –fue asesor de la Dirección General de Prisiones cuando el también peneuvista Manuel de Irujo fue nombrado Ministro de Justicia de la Segunda República– escribió en 1945 en sus memorias del asedio de Madrid:

El mismo día 6 de noviembre se decide la limpieza de esta quinta columna por las nuevas autoridades que controlaban el orden público. La trágica limpieza de noviembre fue desgraciadamente histórica; no caben paliativos a la verdad. En la noche del 6 de noviembre fueron minuciosamente revisadas las fichas de unos seiscientos presos de la cárcel Modelo y, comprobada su condición de fascistas, fueron ejecutados en el pueblecito de Paracuellos del Jarama. Dos noches después otros cuatrocientos. Total 1.020. En días sucesivos la limpieza siguió hasta el 4 de diciembre. Para mí la limpieza de noviembre es el borrón más grave de la defensa de Madrid, por ser dirigida por las autoridades encargadas del orden público. (J. de Galíndez Suárez, Los vascos en el Madrid sitiado)

La responsabilidad directa de Carrillo en estos millares de crímenes fue confirmada de manera irrefutable tras la apertura de los archivos de la antigua Unión Soviética. César Vidal recoge un documento de enrome importancia escrito a mano por Gueorgui Dimitrov, líder en ese tiempo de la Internacional Comunista al servicio de Stalin. En el texto, escrito el 30 de julio de 1937, informa de la manera en que prosigue el proyecto de toma del poder del PCE en el Gobierno del Frente Popular. La referencia a las matanzas de Carrillo aparece en relación con las críticas al ministro peneuvista de Justicia, Manuel de Irujo:

Pasemos ahora a Irujo. Es una nacionalista casco, católico. Es un buen jesuita, digno discípulo de Ignacio de Loyola (...). Se dedica especialmente a acosar y perseguir a gente humilde y a los antifascistas que el años pasado trataron con brutalidad a los presos fascistas en agosto, septiembre, octubre y noviembre. Quería detener a Carrillo, secretario general de la Juventud Socialista Unificada, porque cuando los fascistas se estaban acercando a Madrid, Carrillo, que era entonces gobernador, dio la orden de fusilar a los funcionarios fascistas detenidos. En nombre de la ley, el fascista Irujo, ministro de Justicia del gobierno republicano, ha iniciado una investigación contra los comunistas, socialistas y anarquistas que trataron con brutalidad a los presos fascistas. (...) Irujo está haciendo todo lo posible e imposible para salvar a los trotskystas y sabotear los juicios que se celebran contra ellos.

Pero, como explica César Vidal en su investigación, otro agente de Stalin, Stoyán Mínev Stepanov, delegado en España de la Komitern de 1937 a 1939, redactaba en abril de 1939 un informe sobre las causas de la derrota en España. En él también mencionaba a Carrilo de forma reveladora, al hablar de la resistencia que había plantado el PSOE tras al avance del PCE: "Provocan la persecución contra muchos comunistas (incluso también contra Carrillo) por la represión arbitraria de los fascistas en otoño de 1936". Lo que demuestra que la responsabilidad de Carrillo no sólo era conocida por el PCE y los agentes de Stalin, sino que también fue utilizada por el PSOE para frenar el avance del PCE en el seno de la guerra interna del Frente Popular.

Además de estas pruebas, ya en la época de la Transición un antiguo miliciano denominado El Estudiante que asegura que acompañó a Carrillo en sus tareas represivas, escribió una carta al ex dirigente comunista que en su momento no tuvo eco en la prensa por las ansias de reconciliación que presidían la Transición. Sí se publicó una entrevista en un diario de la época en la que se reafirmaba del contenido de la carta e, incluso, aparecía llorando en fotografías de los lugares donde , según su testimonio, Carrillo perpetró sus crímenes

En la carta, El Estudiante dice:

Hoy soy vecino de Aranjuez, tengo 65 años y en el año 1936 fui enterrador del cementerio de Paracuellos del Jarama. También estuve en la checa de la Escuadrilla del Amanecer, de la calle Marqués de Cubas 17 de Madrid, donde presencié los mas (sic) horrendos martirios y crímenes (sic). También estuve en el cuartel de asalto de la calle Pontones donde tú, Santiago Carrillo, mandabas realizar toda clase de martirios y ejecuciones de la checa de tu mando. Yo soy el pionero al que llamabas, el estudiante, que llevaba la correspondencia de las distintas checas a cambio de la comida que me dabais. ¿Me recuerdas ahora, Santiago Carrillo? ¿Te acuerdas cuando tú, acompañado de la miliciana Sagrario Ramírez, Santiago Escalona y Ramírez Roiz, alias el Pancho, en la carretera de Fuencarral km 5, el día 24 de agosto de 1936, siete de la mañana, asesinasteis al Duque de Veragua, que tú, Santiago Carrillo, madasteis (sic) que le quitaran el anillo de oro con piedras preciosas; y recuerdas que no se lo podian (sic) quitar y tú, Santiago Carrillo ordenastes (sic) que le coartaran el dedo; recuerdas, Santiago Carrillo, la noche que fuisteis a la checa de Fomento con tu coche Ford M-984 conducido por el comunista Juan Llascu y los chequistas Manuel Domicris, el Valiente, y el guarda de asalto José Bartolomé, y que entonces en el sotano (sic) mandastes(sic) quemar los pechos de la monja sor Felisa del Convento de las Maravillas de la calle de Bravo Murillo, y que así lo hizo el Valiente, con un cigarro puro. Esto sucedió el día 29 de agosto a las tres de la madrugada.

Información extraída del ensayo de César Vidal Paracuellos-Katyn, Libros Libres, 2005.

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