► En la homilía del funeral por Adolfo Suárez, el cardenal arzobispo de Madrid llamó a rezar por España y a la concordia de sus comunidades históricas al tiempo que alerta de que “las actitudes que causaron la Guerra Civil” pueden repetirse
► El PSOE califica las palabras de Rouco en el funeral de Adolfo Suárez de “indignantes”, la Izquierda Plural cree que “levantan muros” y UPyD las tacha de “absolutamente impresentables”
► Por su parte, Zarzuela desmiente que facilitara el acto de Obiang en el Cervantes

Rouco pide la concordia de Suárez contra hechos que “pueden causar” una guerra civil

Madrid, 1 abril (CERES TV | AGENCIAS)

La oposición ha censurado este martes las palabras que el arzobispo cardenal Antonio María Rouco Varela pronunció durante el funeral de Estado por el expresidente Adolfo Suárez y en las que aseguró que había que superar las actitudes que “pueden causar” una guerra civil. Por su parte, el PP le ha restado importancia.

La portavoz parlamentaria del PSOE, Soraya Rodríguez, ha tachado este martes de “indignantes” las palabras de Rouco Varela y ha considerado que “ha llegado el momento” de plantear que los funerales de Estado y otros actos sean laicos.

Rodríguez ha asegurado que, a título particular, le parecieron unas palabras “indignantes”, una opinión que, a su juicio, comparten muchos de los asistentes al funeral de Estado por Adolfo Suárez en la catedral de La Almudena. “Fueron unas declaraciones claramente inadecuadas, inapropiadas, fuera de lugar y fuera de la realidad”, ha enfatizado.

También el portavoz en el Congreso de IU, José Luis Centella, ha asegurado que las alusiones de Rouco a la Guerra Civil durante el funeral no fueron “una aportación a la convivencia”, sino que consistieron en “levantar muros” y retrotraer a la sociedad “a tiempos pasados”.

También ha afirmado que sus palabras no representan a la inmensa mayoría de los católicos. Centella ha considerado que el cardenal no debería “levantar fantasmas” sobre la Guerra Civil, y que la jerarquía de la Iglesia Católica “no es la apropiada” para pronunciarse sobre ese conflicto.

“Impresentable” y “alegato político”

La líder de UPyD, Rosa Díez, también ha tachado de “absolutamente impresentable” la homilía del cardenal. En declaraciones a los periodistas en el Congreso, ha insistido en que la homilía le ha parecido “completamente impropia” de un funeral de Estado que, a su juicio, “merecía un rigor, una seriedad y un respeto” que no se cumplió. También ha considerado “inapropiado” que sonara el himno nacional durante la consagración.

Por su parte, el portavoz adjunto de CiU en el Congreso, Pere Macias, ha acusado al cardenal Antonio María Rouco Varela de haber aprovechado el funeral para hacer un “alegato político” con el que, a su juicio, vino a “justificar de alguna manera” el alzamiento militar que dio lugar al inicio de la Guerra Civil en 1936.

Asimismo el portavoz de Esquerra Republicana (ERC) en el Congreso, Alfred Bosch, ha criticado que Rouco Varela aprovechara la homilía del funeral para invocar “el espectro” de la Guerra Civil, algo que ha considerado considarado “muy poco cristiano”.

El diputado de Amaiur Sabino Cuadra ha calificado de “fascista” al arzobispo de Madrid y ha destacado que “parece sacado de Atapuerca”.

PP y PNV restan importancia

En cambio, el vicepresidente primero del Senado, Juan José Lucas, (PP), ha afirmado este martes que únicamente vio el aspecto religioso en la homilía del cardenal Rouco Varela. “La interpretación que se ha hecho para unos será correcta y para otros menos correcta, yo vi únicamente el aspecto religioso”, ha dicho Lucas y ha añadido que “el aspecto religioso tiene que desenvolverse en una sociedad como la española que tiene también una sociedad civil”.

Por su parte, el vicesecretario de Organización y Electoral del PP, Carlos Floriano, no ha querido opinar al respecto. “No valoro políticamente una homilía”, ha respondido.

De igual opinión se ha mostrado el fiscal general del Estado, Eduardo Torre-Dulce: “No hago comentario sobre autoridades políticas o religiosas. Están en el ejercicio de su libertad de expresión”.

También el diputado del PNV Emilio Olabarría ha eludido este martes dar una respuesta “más dura” a Antonio María Rouco Varela por sus palabras durante el funeral por el expresidente del Gobierno Adolfo Suárez, ya que el arzobispo de Madrid, “afortunadamente”, ya pertenece al pasado y lo que diga no es “relevante”.

“Apelación a la concordia”

Todas las autoridades del Estado se han unido este lunes a la familia de Adolfo Suárez en un funeral en el que el cardenal Rouco Varela ha animado a seguir su ejemplo para garantizar la concordia de los españoles “y sus comunidades históricas” y superar las actitudes que “pueden causar” una guerra civil.

Sin aludir expresamente al debate soberanista en Cataluña, el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco, ha instado a extraer consecuencias de la vida de Suárez “mirando al bien de España, a su presente y a su futuro”, antes de afirmar: “La concordia fue posible con él; ¿Por qué no ha de serlo también ahora y siempre en la vida de los españoles, de sus familias y de sus comunidades históricas?”

“Buscó y practicó tenaz y generosamente la reconciliación en los ámbitos más delicados de la vida política y social de aquella España que, con sus jóvenes, quería superar para siempre la guerra civil: los hechos y las actitudes que la causaron y que la pueden causar”, ha continuado el cardenal en su homilía ante cerca de 900 asistentes en la catedral de La Almudena.

Todos los presidentes autonómicos han estado presentes en la catedral madrileña para rendir tributo a la figura del primer presidente de Gobierno de la democracia en esta ceremonia fúnebre, que han presidido los Reyes, acompañados por los Príncipes de Asturias, y a la que ha asistido el Gobierno prácticamente al completo y los responsables de las demás altas instituciones del Estado.

Los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero, José María Aznar y Felipe González han seguido el funeral en el interior del templo y, entre los representantes extranjeros, destaca un jefe de Estado, el ecuatoguineano Teodoro Obiang, y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, así como el jefe de Gobierno marroquí, Abdelilah Benkirán, y los viceprimeros ministros del Reino Unido, Nick Clegg, y Portugal, Paulo Portas.

En su homilía, el arzobispo de Madrid ha elogiado la “limpia y generosa” trayectoria de Suárez, que “sirvió a los españoles con rectitud y fortaleza ejemplares”, antes de recalcar que la presencia de la Familia Real y los demás representantes institucionales junto a ciudadanos de Madrid y otros lugares del país prueban que la plegaria del fallecido expresidente es “la plegaria de España”.

Tras recordar el “sacrificado” cuidado que dedicó a la familia después de su “retirada dolorosa de la vida pública” y su propia enfermedad, ha afirmado que, en su “prolongado silencio”, dejó una “advertencia elocuente” de cuáles deben ser los auténticos valores si se aspira a “edificar un tiempo nuevo” y ayudar a las jóvenes generaciones a vivir “en libertad, justicia, solidaridad y paz”.

La “forma sobrenatural de su aceptación y de su vivencia del sufrimiento en la difícil y heroica temporada de la enfermedad de su hija y de su amada esposa” y “en los años crueles de la propia” es “una buena y hermosa lección para los católicos de esta España de hondas raíces cristianas, llamados con urgencia histórica a ser y servir de fermento de nueva humanidad”, ha argumentado el arzobispo.

Junto a Rouco, han concelebrado esta ceremonia fúnebre, que ha durado algo más de una hora, los tres obispos auxiliares de Madrid, el cardenal José Manuel Estepa, el arzobispo de Barcelona, Lluis Martínez Sistach, y el de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez.

Los familiares directos del fallecido expresidente han acudido juntos a la catedral, entre ellos la joven Alejandra Romero, heredera del ducado de su abuelo, y Adolfo Suárez Illana, quien ha representado a la familia en la bienvenida a los Reyes y los Príncipes y cuyo hijo mayor, Adolfo, se ha encargado de la primera lectura de la liturgia.

Había expectación entre los medios informativos por la coincidencia del presidente de la Generalitat, Artur Mas, con el Rey y Rajoy -a quien no había visto desde hace meses-, pero, como los jefes de Gobierno autonómicos se encontraban ya sentados dentro del templo cuando entraron ambos, no ha habido más imagen que el breve saludo al presidente catalán que ha dedicado durante la ceremonia el ministro de Asuntos Exteriores.

Al no estar presentes las cámaras en el atrio, tampoco ha habido imágenes de los saludos que los Reyes, los Príncipes y Rajoy han dirigido a Obiang y a los demás representantes extranjeros, la mayoría embajadores, aunque Marruecos, Andorra y Armenia han enviado a sus jefes de Gobierno, Reino Unido y Portugal a sus viceprimeros ministros, Perú y Argentina a vicepresidentes y EEUU al secretario de Marina.

Al igual que en la capilla ardiente de Suárez instalada hace una semana en el Congreso, el funeral ha propiciado la poco frecuente coincidencia de Aznar con González y Rodríguez Zapatero, a quienes se ha acercado a la salida del templo para despedirse de ambos con un breve apretón de manos.


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