► Las aguas desbocadas destrozaron carreteras y puentes, causaron cortes de luz y agua potable, y obligaron a evacuar a unas 300 personas

Algunos vehículos siguen atrapados en Vielha

Lleida, 19 junio (CERES TV | EFE)

El Val d’Aran ha empezado este miércoles a recuperar la normalidad mientras se evalúan los daños causados el martes en esta comarca leridana por el desbordamiento de los ríos, cuyas aguas desbocadas destrozaron carreteras y puentes, causaron cortes de luz y agua potable, y obligaron a evacuar a unas 300 personas.

El caudal del río Garona, que ayer se desbordó a causa de las intensas lluvias y el deshielo, provocando la devastación en diversas poblaciones, ha comenzado a bajar de nivel y se prevé que la situación se normalice en las próximas horas.

Casi 24 horas después de las inundaciones, municipios como Les seguían aislados ante la imposibilidad de llegar por carretera a estos núcleos por los destrozos en las vías cercanas al río. El conseller de Interior de la Generalitat de Catalunya, Ramon Espadaler, que ha visitado la comarca, ha explicado que la mayor preocupación era el suministro de agua y ha informado de que, tras mejorar las condiciones climáticas, han rebajado de emergencia a la fase de alerta el plan Inuncat.

Se prevé que a lo largo del día puedan regresar a sus domicilios los más de 300 evacuados que han pernoctado en hoteles u otras residencias. A mediodía, el suministro de agua estaba interrumpido en buena parte de la ciudad de Vielha (unas 3.500 personas), y otras mil personas estaban sin agua en los municipios de Betrem, Bossost, Arties, Salardú y Naut Aran, con afectaciones a las cañerías, a las captaciones y a los depósitos, que, según el conseller, “no serán de fácil reparación”.

En la mañana, unos camiones cuba han garantizado el suministro de agua potable al hospital de la capital de comarca, una de las instalaciones afectadas por la rotura de la red. Espadaler ha dicho que todavía es imposible cuantificar económicamente los daños causados por la inundación porque aún hay infraestructuras, como las depuradoras, bajo el agua, y ha reiterado que los daños son “severos” en la infraestructura viaria, que necesitará “recursos económicos y mucho tiempo” para repararse.

Ha recordado que la rebaja a la fase de alerta permite una mayor movilidad por la comarca, aunque seguían cortadas algunas vías y continuaban las restricciones de tráfico a los camiones en el túnel de Vielha. “Lo más importante es que no hemos tenido que lamentar víctimas, eso es lo más sustantivo de esta emergencia”, ha destacado Espadaler, quien también ha indicado que Endesa había logrado restituir el servicio eléctrico a la mayoría de afectados, que llegaron a ser unos 4.000 el martes.

Efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) han colaborado desde primeras horas del día con Endesa en el transporte con helicópteros de grandes grupos electrógenos para restablecer el fluido eléctrico. Según Protecció Civil, la actividad escolar, paralizada desde ayer en la comarca del Val d’Aran, se reanudará mañana, cuando se espera una mejora de la movilidad en toda la zona del Pirineo de Lleida a cuyos habitantes damnificados el Parlament ha expresado hoy su apoyo y solidaridad.

En la comarca de Pallars Jussà, la noche ha transcurrido también sin incidentes y sólo se ha evacuado por precaución a 25 vecinos del núcleo de Pont de Claverol, ubicado junto al río Noguera Pallaressa, que ayer también se desbordó.

Las lluvias y el intenso deshielo han causado también desbordamientos de ríos en la vecina comarca de Pallars Sobirà, así como en Huesca; en la vertiente francesa de los Pirineos, donde ha muerto una persona, y en el Parque Natural del Alt Pirineu.

En el Val d’Aran, una de las localidades más afectadas por las aguas ha sido Artíes, un pequeño municipio al que hoy se han desplazado vecinos de otros pueblos para ayudar a los habitantes a sacar tierra, piedras y lodo de las calles, casas, garajes y plantas bajas, donde el agua alcanzó ayer más de dos metros de altura.

Máquinas excavadoras han empezado a trabajar en las calles y en la plaza mayor del municipio, llenas de sedimentos y escombros arrastrados por la riada. El cámping Yerla, situado a la entrada del pueblo, ha desaparecido y apenas se aprecian los restos de lo que había sido la recepción y algún bungalow que ha sobrevivido a la avenida de agua.

Los restaurantes más cercanos al cauce del río son los establecimientos más dañados. Sus dueños, ayudados por voluntarios y vecinos, trataban hoy de rescatar muebles y maquinaria, que dan por prácticamente inservibles.

“No vamos a poder aprovechar nada”, ha comentado a Efe el propietario del restaurante Casa Tana, Fernando España, que ha recordado: “Lo hemos pasado mal pensando que se llevaba por delante la casa, hemos pasado mucho miedo por la casa y el restaurante, que están cerca del río”.


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