Concha Velasco, Goya de Honor del cine español.

Mateo Sancho Cardiel (Madrid), 28 enero (CERES TV | EFE)

Una Maribel Verdú que anuncia el apocalipsis del cine español, un Enrique Gato que confirma la segunda parte de Tadeo Jones o un Sacristán que promete un discurso corto si por fin gana el Goya han protagonizado la alfombra roja de la fiesta de nominados al máximo reconocimiento del cine español.

Según la cláusula de que “lo importante es participar”, los premios Goya han celebrado hoy su fiesta de nominados en los Teatros del Canal de Madrid, a la que han acudido de buen grado y sin las tensiones por una victoria o una derrota, los nombres más importantes de la cosecha de 2012.

Pablo Berger, favorito por “Blancanieves”, hablaba sin pelos en la lengua y decía que, puestos a elegir, quiere ganar el Goya a la mejor película.

“Para reconocer a las 500 personas que figuran en los títulos de crédito, que siempre digo que son mi escena favorita”. Eso sí: viene bien aconsejado por Maribel Verdú en el arte de asumir que hasta el final todo puede pasar, pues ya perdió su a priori cantado Goya por “La buena estrella”.

Verdú, que luchará en su novena nominación por el premio con Naomi Watts, Aida Folch y Penélope Cruz, comentaba hiperbólica que “se ha acabado el cine español, ya no hay proyectos” y que busca ya otra ocupación, aunque haya reconocido que como madrastra de “Blancanieves” ha disfrutado como nunca.

“Los papeles de mala y de puta son los más agradecidos”, ha bromeado quien, aun en el tono informal, ha apostado por un traje beis de Gucci, la misma firma de Aida Folch, aunque ella eligiera el color turquesa.

Entre sus 18 candidaturas, “Blancanieves” también ha encontrado excusa para pasear a la veterana Ángela Molina (“dicen que esto es una fiesta pero yo no he parado de trabajar”, ha bromeado) o Macarena García, quien ha estrenado, por fin, los zapatos rojos de tacón de vértigo que le regaló su novio hace un año. J. A. Bayona, con las 14 nominaciones de “Lo imposible”, ha defendido prácticamente en solitario su proeza.

Es el inconveniente de rodar con Ewan McGregor y Naomi Watts, que están a miles de kilómetros de distancia. E

so sí, ha vuelto a ser la prueba viviente de que los sueños se pueden cumplir en el cine español. “Está muy bien ser ambicioso, hombre”, decía, “que venimos de 40 años de dictadura”.

El director de “El orfanato” ya tiene en marcha un proyecto de ciencia ficción en el espacio, y ha defendido la parte “más hiperseria e hiperintimista” de “Lo imposible”, de la que se siente especialmente orgulloso.

Además del beneplácito de la taquilla y de los académicos, Bayona ha recibido un espaldarazo de su rival, Fernando Trueba, muy tranquilo, quien ha dicho que lo mejor de esta aventura “goyesca” como director de “El artista y la modelo” (13 nominaciones) ha sido poder conocerle. Finalmente, Alberto Rodríguez volvía a resaltar “el gran año para el cine español” y que, “como dicen en el Cádiz, hemos venido aquí a divertirnos, nos da igual el resultado”.

Rodríguez, que con su “Grupo 7″ (16 nominaciones) es el único que se acerca a la reflexión sobre la corrupción moral contemporánea, ha recordado también que esta temporada es la última antes del verdadero recorte en el cine español. “Estas no son las películas de los recortes. El año que viene va a empezar”, ha argumentado.

Enrique Gato, nominado a cinco Goyas con “Las aventuras de Tadeo Jones”, era en cambio el portador de buenas noticias para el cine de animación español, y ha prometido secuela.

Eso sí, quizá lo más emotivo de esta alfombra roja menos “glamourosa” que la del 17 de febrero, haya sido ver juntos a José Sacristán, con su americana de cuero, y a Concha Velasco, dos grandes profesionales y amigos del cine y el teatro españoles.

Sacristán, uno de los nueve cofundadores de la Academia, opta por primera vez al Goya. Como favorito ha prometido ser breve: “Odio eso de que saquen a la tía o a la abuela, que pataleen o que lloren”, ha bromeado, y en cuanto a la crisis ha recordado que “ya Sófocles hablaba de ella”.

Respecto a su compañera, solo ha asegurado: “Es decir Concha Velasco y no hay nada que añadir. Es una institución”.

La actriz de “Las chicas de la Cruz Roja”, que recibe el Goya de Honor, se ha limitado a resumir el secreto de su éxito: “Simplemente, nunca he dicho que no a un papel, fuera grande o pequeño”.


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